Disfrutar del esquí durante todo el año

Disfrutar del esquí durante todo el año

Volver a Nuestro impacto

A los noruegos les encanta esquiar. En palabras de Odd Harry Hanssen, ingeniero de ventas de Güntner en Noruega: «Nacemos con esquís en los pies». Pero para quienes viven en Oslo y sus alrededores, hasta hace poco, encontrar un sitio para esquiar no era tan sencillo. La capital de Noruega se encuentra a orillas de un fiordo cercano al mar, lo que significa que el clima cambia con frecuencia. Incluso en pleno invierno, no hay garantía de que haya suficiente nieve en las colinas circundantes, y las estaciones de esquí más cercanas están a dos horas de viaje en coche.


«Nacemos con esquís en los pies.»

Odd Harry Hanssen
ingeniero de ventas, GÜNTNER


Pero a principios de 2020, los adictos al esquí en Oslo tuvieron la oportunidad de satisfacer su pasión por las pistas durante todo el año gracias a la apertura de SNØ, una verdadera catedral de los deportes de invierno ubicada en la ladera de una colina a las afueras de la ciudad. El enorme edificio blanco se interna más de 500 metros en el bosque que lo rodea y cuenta con tres pistas alpinas, un muro de escalada en hielo y un sendero de 1 km para esquí de fondo suspendido del techo. En total, el área de nieve combinada equivale a seis campos de fútbol. Es el primer centro de esquí de este tipo en Noruega y uno de los más grandes de Europa.

SNØ recibe a principiantes y expertos por igual. Profesionales como Sebastian Foss Solevåg y Marcus Kleveland — campeones de eslalon y snowboard respectivamente — han entrenado ahí; pero también es el lugar favorito de quienes echan de menos el placer de sentir la nieve en polvo bajo sus esquís. Un ejemplo de ello es Lilly Sikkerbøl, de 86 años, que va en bicicleta a disfrutar del sendero para esquí de fondo casi todos los días. Creció en una granja y ha esquiado toda su vida.
«Aquí me siento como en casa», asegura. «Después de dar algunas vueltas, me tomo un café y observo a los demás esquiadores por la ventana. Me encanta ver a los niños. ¡Es impresionante lo intrépidos que son!» Lilly dice que debe ser precavida, ya que sufre de asma y tiene un marcapasos, pero insiste en que el esquí le hace bien. Siempre ha sido muy activa y tiene la intención de seguirlo siendo.

No es necesario mencionar que el control de la temperatura es crucial en un centro de esquí cubierto. Así, 28 evaporadores Güntner Cubic VARIO montados bajo el techo del edificio, junto con tres enfriadores de gas exteriores, garantizan una atmósfera fría ideal con una temperatura constante de -2 °C.  Según Hanssen, la magnitud del proyecto al principio parecía abrumadora. «En términos de metros cuadrados, un almacén puede ser más grande, pero la diferencia es que los almacenes cuentan con áreas aisladas. En nuestro caso, hay un solo espacio enorme», comenta. El instalador frigorista, Carrier Refrigeration Norway, tomó la decisión de utilizar dióxido de carbono como refrigerante, ya que, comparado con otras opciones, reduce la pérdida de energía y el consumo de electricidad. Además, no es nocivo para el medioambiente. El sistema utiliza nueve toneladas de dióxido de carbono, lo que lo convierte en la planta de CO2 más grande de su tipo en Noruega. 

Las credenciales ecológicas de SNØ van más allá de sus instalaciones. La compañía a cargo de su construcción deseaba que fuera la estación de esquí cubierta más ecológica del mundo; por eso, el calor que se extrae de SNØ no se desperdicia: el centro es una bomba de calor gigante para el sistema de calefacción urbana. El área alrededor de SNØ poco a poco se está convirtiendo en una nueva urbanización con empresas relacionadas con los deportes, hoteles, restaurantes, tiendas y apartamentos.

Pronto, la calefacción de los hogares y oficinas de los 6.000 habitantes de «Snow City» será generada en parte por el exceso de energía transferida desde la pista de esquí.